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jueves, 20 de diciembre de 2012

Isla Mauricio con niños en Navidad

Cómo llegar

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Isla Mauricio es un destino al que acudir cuando el frío acucia en España y qué mejor manera de visitarlo que en familia. Aquí los pequeños de la casa encontrarán multitud de lugares en los que disfrutar a la vez que descubrir nuevos ecosistemas y especies para ellos mientras los mayores disfrutan del mejor clima del año en Mauricio.

Entre los sitios donde los niños más disfrutarán, además de las cristalinas aguas de las playas, está L’Aventure du Sucre, una exposición interactiva donde conocerán la historia de la isla y las diferentes culturas que la han habitado; el jardín botánico Seewoosagur Ramgoolam donde habitan ciervos, tortugas y nenúfares gigantes; o la Reserva de Vainilla de las Mascareñas con sus tortugas gigantes y sus cocodrilos.

Y si de excursiones hablamos, unas vacaciones en Isla Mauricio no pueden acabar sin un viaje en catamarán desde donde observar a los delfines que habitan el Índico o sin una visita a Trou Aux Cerfs, un volcán inactivo en cuyas inmediaciones viven monos y una multitud de aves.

Por otra parte, los más activos podrán disfrutar de paseos en quad, a caballo, carruaje o tren en Domaines Les Pailles, una reserva natural cerca de Port Luois, capital de Mauricio.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Viena celebra a lo grande el 175 aniversario de Sisí emperatriz

Cómo llegar

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El 24 de diciembre se conmemora el 175 aniversario del nacimiento de Isabel de Austria, conocida como Sisí emperatriz. La capital austriaca, Viena, ha preparado un calendario de eventos, exposiciones y hasta un musical de gran éxito para celebrar esta efeméride. Nacida en Múnich, Sisí ha pasado a la historia como un icono de la nobleza austriaca. Su fama se debió en parte a su gran belleza, pero también a su pasión por la cultura y los viajes, y por una rebeldía que la retrató como una mujer demasiado avanzada para su tiempo, lo que le trajo no pocas complicaciones.

Ahora puede verse en el Raimund Theater de Viena la versión del musical Elisabeth, sobre la vida y la personalidad de la emperatriz. Este musical en alemán se estrenó hace 20 años en Viena y desde entonces la canción Ich gehör nur mir (“Yo solo me pertenezco a mí misma”) ha dado la vuelta al mundo. Desde su estreno en 1992, más de ocho millones de espectadores de 11 países, entre los que figuran Corea y Japón, han disfrutado de este espectáculo.

Por su parte, el Hofmobiliendepot (Museo del Mueble) dedica una exposición a los viajes de Isabel a Corfú. En 1861 la emperatriz visitó por primera vez esta isla griega y 15 años más tarde volvió para construirse el Palacio del Aquileón. Uno de los temas centrales de esta exposición es el interés de la monarca por la cultura y la arqueología de Grecia (aprendió el idioma para entenderla mejor), así como la decoración de su refugio griego. La emperatriz realizaba sus viajes principalmente en su yate Miramar y en su lujoso vagón de ferrocarril. Junto a un modelo de este yate pueden admirarse vestidos y utensilios de viaje. El museo muestra asimismo la exposición permanente Sisí en el cine, con escenas y muebles originales de la trilogía cinematográfica que firmó en los años 50 el director austriaco Ernst Marischka, con Romy Schneider como protagonista inolvidable.

Otras visitas indispensables son el Museo Sisí, en el Palacio Imperial de Hofburg, con una muestra permanente a la que se ha añadido el renovado baño de la emperatriz y el mundialmente famoso retrato del pintor Franz Xaver Winterhalter, restaurado para esta ocasión, y el Palacio de Schönbrunn, la residencia veraniega de la familia Habsburgo. En el Museo de Carruajes Imperiales del palacio (Wagenburg) puede seguirse el Sendero de Sisí, que conduce desde su boda hasta su trágica muerte en 1898. Gran amante de los viajes, la emperatriz falleció en Ginebra, apuñalada, el 10 de septiembre de 1898, frente al hotel donde se hospedaba, el lujoso Beau Rivage, que de manera discreta permite visitar su habitación y el museo creado en su honor por este establecimiento situado a orillas de lago Lemán. Para terminar de manera dulce, la pastelería vienesa Demel (antiguo proveedor de la Casa imperial) sigue produciendo las violetas escarchadas que tanto gustaban a la rebelde y coqueta Sisí.

www.austriatourism.com


martes, 23 de octubre de 2012

Renacer de las cenizas en Sumbawa

Cómo llegar

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Una música estridente y machaconamente repetitiva resuena en las calles de Maluk. Medio centenar de hombres bailan con un ritmo un tanto absurdo mientras balancean sobre sus hombros unos coloridos palanquines. En ellos van montados cinco niños, cada uno acompañado por un familiar de mayor edad. Pese a que parece claro que se trata de una celebración, el rostro de los pequeños es sorprendentemente serio. Su rictus tenso, obedece a que sólo tienen entre 4 y 7 años y, sobre todo, a que saben que el alegre paseo por todo el pueblo terminará de una forma más dolorosa. Están a punto de se circuncidados y pasar, al menos teóricamente, de la niñez a la etapa adulta. Es una ancestral tradición practicada por los musulmanes de la vecina isla de Lombok. En Sumbawa apenas hay ritos propios o tradiciones milenarias... La historia de esta isla terminó en abril de 1815 cuando el volcán Tambora, más que entrar en erupción, estalló en mil pedazos. Su cumbre de más de 4.000 metros de altura, se redujo hasta los 2.800 metros. La lava, las rocas y los seísmos acabaron con la vida de miles de personas. Cuando el gigante se calmó, la ceniza expulsada provocó un verdadero cambio climático con descensos de temperatura en todo el planeta. Tanto fue así que 1816 fue bautizado como “el año sin sol”. Sumbawa era para entonces una isla semidesierta y el Tambora había quedado inscrito para siempre en los libros de vulcanología por protagonizar una de las erupciones más catastróficas de todos los tiempos.

Hoy esta isla indonesia es un pequeño paraíso multicultural en el que habitan los descendientes de los escasos supervivientes de la catástrofe y una mayoría de tataranietos de los inmigrantes, provenientes de Lombok, Sulawesi, Bali y Java, que la repoblaron. Por eso es fácil comenzar el día asistiendo a la ceremonia de la circuncisión que celebran los 'sasaks' de Lombok, continuar recorriendo pueblos tradicionales con sabor javanés y terminarlo en un templo balinés repleto de fieles presentando sus ofrendas. 

Este tesoro al Este de Bali permanece oculto para la mayoría de viajeros, salvo para los aficionados al surf. Sumbawa aparece en un lugar destacado en todas las webs, revistas y foros de surfers. En la costa suroeste se encuentran algunas de las olas más famosas del planeta: Scar Reef, Supersuck, Yo Yo's, Hook o Supershit. Rompientes de derecha y de izquierda que, incluso los experimentados surfistas australianos, consideran inigualables. Para un viajero que prefiera la playa a la tabla, o que quiera combinar ambas, la mejor opción es detenerse en Jelenga. Dos pequeños hoteles dan a una de las playas más hermosas y vírgenes de la isla. Varios kilómetros de arena blanca flanqueada por exuberante vegetación, aguas cristalinas y un gran jardín de coral en el que unas gafas y un tubo permiten contemplar estrellas de mar e infinidad de peces de colores. A pocos metros de la playa se encuentra Scar Reef, una imponente ola en la que se celebran diversos torneos internacionales de surf. 

El mapa del surf (y de las impresionantes playas) de Sumbawa se prolonga por toda la costa sur. En el centro de la isla se encuentra otro mito para los surfistas: Pantai Lakey. Siete grandes rompientes permiten cabalgar las olas, prácticamente, cualquier día del año. 

Para evitar el empacho de agua, lo mejor es perderse por el interior de la isla y disfrutar de sus paisajes cegadoramente verdes. Los pequeños pueblos que atraviesan la agujereada carretera principal que atraviesa la isla, ofrecen hospitalidad a los escasos visitantes extranjeros que se detienen en ellos. Un tímido y a la vez emocionado "hello mister" sale de los labios de cada niño o adulto que aparece en el camino. Un camino que puede terminar donde acabó la historia de la antigua Sumbawa y surgió la actual: en el volcán Tambora. El destructivo gigante permanece dormido, permitiendo que los viajeros coronen su cima, admiren su cráter de cerca de 6 kilómetros de diámetro y puedan contemplar la belleza de una isla que, pese a todo, su furia devastadora no consiguió aniquilar hace ahora 200 años.

Aquí os dejamos el vídeo de la ceremonia de la circuncisión.


martes, 2 de octubre de 2012

Hoteles de leyenda

Cómo llegar

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Algunos se hicieron con un hueco en la Historia por los personajes que alojaron; otros, por lo que ocurrió o dejó de ocurrir en sus salones o en la intimidad de sus suites. Son la flor y nata de la hotelería clásica: lugares irrepetibles con muchos, pero que muchos secretos que guardar. Jamás habrá dos danielis ni dos pera palace ni dos negrescos. El Raffles, aunque abra sucursales en Dubái o en las Seychelles, disparará siempre la imaginación hacia el mítico edificio de Singapur que construyeron en 1887 los avispados hermanos Sarkies, y nunca ningún otro hotel podrá asomarse al Nilo con la majestad con que desde 1899 lo viene haciendo el Old Cataract de Asuán.
Algunas de estas viejas glorias apenas han sido rehabilitadas desde sus días de oro. Buen ejemplo de ello es el hotel Baron de Alepo, desde cuya habitación 215 el rey Faisal declaró la independencia de Siria. El antaño hotel más opulento de Oriente Medio surtió de todos los lujos de la época a viajeros y políticos entre los que figuraron desde Rockefeller hasta el mismísimo Lawrence de Arabia. Muchos de los grandes sí han sido sin embargo rehabilitados y hasta ampliados, aliñando su sabor de otros tiempos con los servicios del siglo XXI. Entre las reaperturas más recientes sobresalen la del mítico Savoy de Londres o la del The Pierre de Nueva York. Y también hace no mucho volvían a abrir sus puertas totalmente remozados los mencionados Pera Palace de Estambul y el Old Cataract de Asuán, célebres entre muchos otros méritos por haber inspirado sendos libros de Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express y Muerte en el Nilo.

De África hasta Asia. Río arriba, el país de los faraones atesora en Luxor otro templo del glamour, el Old Winter Palace, desde el que Howard Carter anunciara al mundo el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, y, en su capital, el Mena House, a los pies de las pirámides, o el hoy Cairo Marriott Hotel, cuyo edificio central ocupa el palacio que se construyera para albergar a Eugenia de Montijo en su visita para la inauguración del Canal de Suez. El Mount Nelson de Ciudad del Cabo, el Norfolk y el Stanley de Nairobi y el Victoria Falls Hotel, arrimado a las cataratas que le dan nombre, son las otras piezas africanas que no podrían faltar en el puzzle de los grandes hoteles con historia. Si en Oceanía apenas cabría mencionar el Windsor de Melbourne, en Asia la oferta da mucho más de sí. Además del Raffles, también brillan con luz propia The Oriental de Bangkok o el Strand de Rangún, así como los palacios de los antiguos maharajás de la India o el Imperial de Nueva Delhi, en el que se negoció la partición del país y la creación de Paquistán. También el Metropole de Hanoi y el Continental de la vieja Saigón –donde Graham Greene ambientara parte de El americano impasible–; el antaño Astor House y hoy menos glamouroso Pujiang Hotel de Shanghai, que fue el primer lugar de China en el que se encendió una lámpara eléctrica; el American Colony de Jerusalén, un oasis neutral en estas convulsas geografías que ha conocido a varias generaciones de corresponsales y negociadores, y, desde luego, The Peninsula, en Hong Kong, inconfundible por la escuadra de Rolls Royce que aguardan apostados en su puerta.

Europa y América. En Norteamérica también ofician como iconos el Waldorf Astoria de Nueva York o The Algonquin, favorito de intelectuales como Dorothy Parker o Faulkner; el Fairmont de San Francisco, uno de los pocos supervivientes del terremoto de 1906, o el este año centenario Beverly Hills Hotel de Los Ángeles. Y, algo más abajo, el Copacabana Palace de Río de Janeiro, el Alvear de Buenos Aires o El Nacional de La Habana, en el que Frank Sinatra llegó a cantar durante una sonada cumbre de mafiosos que erigió a Lucky Luciano como rey del hampa.

Pero la palma sin duda se la llevan los grandes hoteles del viejo continente, con nombres de oro como el Crillon, el Plaza Athénée o el Ritz de París, hogar de Coco Chanel durante más de tres décadas. El Martinez de Cannes, el Negresco de Niza y el Hotel de Paris de Montecarlo siguen como símbolos del elitismo en la Costa Azul. A ellos se añaden auténticas instituciones como el Savoy o el Claridge’s en Londres, el Reid’s Palace de Madeira –al que se escapaba la emperatriz Sissi–, el Cipriani y el Danieli de Venecia, el Gran Hotel de Roma (en el que vivió Alfonso XIII varios años durante su exilio) y el Grand Bretagne de Atenas, que se libró de milagro de ser bombardeado por los nazis en 1944 cuando corrió el rumor de que Churchill se alojaría en este hotel cuyas vistas sobre el Partenón han disfrutado desde Rommel hasta Brigitte Bardot.

Os dejamos aquí más detalles de nuestra particular lista.


lunes, 1 de octubre de 2012

Hoteles de leyenda

Cómo llegar

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Algunos se hicieron con un hueco en la Historia por los personajes que alojaron; otros, por lo que ocurrió o dejó de ocurrir en sus salones o en la intimidad de sus suites. Son la flor y nata de la hotelería clásica: lugares irrepetibles con muchos, pero que muchos secretos que guardar. Jamás habrá dos danielis ni dos pera palace ni dos negrescos. El Raffles, aunque abra sucursales en Dubái o en las Seychelles, disparará siempre la imaginación hacia el mítico edificio de Singapur que construyeron en 1887 los avispados hermanos Sarkies, y nunca ningún otro hotel podrá asomarse al Nilo con la majestad con que desde 1899 lo viene haciendo el Old Cataract de Asuán.
Algunas de estas viejas glorias apenas han sido rehabilitadas desde sus días de oro. Buen ejemplo de ello es el hotel Baron de Alepo, desde cuya habitación 215 el rey Faisal declaró la independencia de Siria. El antaño hotel más opulento de Oriente Medio surtió de todos los lujos de la época a viajeros y políticos entre los que figuraron desde Rockefeller hasta el mismísimo Lawrence de Arabia. Muchos de los grandes sí han sido sin embargo rehabilitados y hasta ampliados, aliñando su sabor de otros tiempos con los servicios del siglo XXI. Entre las reaperturas más recientes sobresalen la del mítico Savoy de Londres o la del The Pierre de Nueva York. Y también hace no mucho volvían a abrir sus puertas totalmente remozados los mencionados Pera Palace de Estambul y el Old Cataract de Asuán, célebres entre muchos otros méritos por haber inspirado sendos libros de Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express y Muerte en el Nilo.

De África hasta Asia. Río arriba, el país de los faraones atesora en Luxor otro templo del glamour, el Old Winter Palace, desde el que Howard Carter anunciara al mundo el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, y, en su capital, el Mena House, a los pies de las pirámides, o el hoy Cairo Marriott Hotel, cuyo edificio central ocupa el palacio que se construyera para albergar a Eugenia de Montijo en su visita para la inauguración del Canal de Suez. El Mount Nelson de Ciudad del Cabo, el Norfolk y el Stanley de Nairobi y el Victoria Falls Hotel, arrimado a las cataratas que le dan nombre, son las otras piezas africanas que no podrían faltar en el puzzle de los grandes hoteles con historia. Si en Oceanía apenas cabría mencionar el Windsor de Melbourne, en Asia la oferta da mucho más de sí. Además del Raffles, también brillan con luz propia The Oriental de Bangkok o el Strand de Rangún, así como los palacios de los antiguos maharajás de la India o el Imperial de Nueva Delhi, en el que se negoció la partición del país y la creación de Paquistán. También el Metropole de Hanoi y el Continental de la vieja Saigón –donde Graham Greene ambientara parte de El americano impasible–; el antaño Astor House y hoy menos glamouroso Pujiang Hotel de Shanghai, que fue el primer lugar de China en el que se encendió una lámpara eléctrica; el American Colony de Jerusalén, un oasis neutral en estas convulsas geografías que ha conocido a varias generaciones de corresponsales y negociadores, y, desde luego, The Peninsula, en Hong Kong, inconfundible por la escuadra de Rolls Royce que aguardan apostados en su puerta.

Europa y América. En Norteamérica también ofician como iconos el Waldorf Astoria de Nueva York o The Algonquin, favorito de intelectuales como Dorothy Parker o Faulkner; el Fairmont de San Francisco, uno de los pocos supervivientes del terremoto de 1906, o el este año centenario Beverly Hills Hotel de Los Ángeles. Y, algo más abajo, el Copacabana Palace de Río de Janeiro, el Alvear de Buenos Aires o El Nacional de La Habana, en el que Frank Sinatra llegó a cantar durante una sonada cumbre de mafiosos que erigió a Lucky Luciano como rey del hampa.

Pero la palma sin duda se la llevan los grandes hoteles del viejo continente, con nombres de oro como el Crillon, el Plaza Athénée o el Ritz de París, hogar de Coco Chanel durante más de tres décadas. El Martinez de Cannes, el Negresco de Niza y el Hotel de Paris de Montecarlo siguen como símbolos del elitismo en la Costa Azul. A ellos se añaden auténticas instituciones como el Savoy o el Claridge’s en Londres, el Reid’s Palace de Madeira –al que se escapaba la emperatriz Sissi–, el Cipriani y el Danieli de Venecia, el Gran Hotel de Roma (en el que vivió Alfonso XIII varios años durante su exilio) y el Grand Bretagne de Atenas, que se libró de milagro de ser bombardeado por los nazis en 1944 cuando corrió el rumor de que Churchill se alojaría en este hotel cuyas vistas sobre el Partenón han disfrutado desde Rommel hasta Brigitte Bardot.

Os dejamos aquí más detalles de nuestra particular lista.


sábado, 15 de septiembre de 2012

De uvas y viñas por el Sur de Francia

Cómo llegar

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El mes de la vendimia por excelencia es septiembre y es por esto que esta época es una de las mejores para visitar la región francesa de Languedoc-Rosellón. Además, el veranillo de San Miguel hace que la temperatura sea idónea para pasear entre los viñedos.

El municipio de Juvignac, al oeste de Montpellier, se encuentra el Château de Fourques, con 50 hectáreas de viñedos que se pueden visitar en compañía del viñador. A través de un paseo de una hora se puede conocer la historia de la hacienda y el como se elaboran los vinos de Saint Georges d’Orques. Este paseo también ofrece una degustación de vinos directamente de la cuba y de productos relacionados con el mundo vinícola como cartagène ambrée, confites de vino (blanco, rosado, tinto) y vinagres.

Esta visita dura unas dos horas y se puede realizar de lunes a sábas de 10h a 12h y de 15h a 19h. El precio es de 10 € por persona y gratis para los menores de 12 años. El grupo mínimo es de dos personas y hay que reservar con, al menos, 48 horas de antelación.

Por su parte, en Chusclan se celebra el 13 y 14 de octubre la 14ª edición de las Vendimias de la Historia, una fiesta tradicional de los viñadores a través de la que Chusclan viajará en el tiempo hasta un pueblo de Ródano de antaño. Así, las calles estarán repletas de paja, los garajes se convertirán en pequeños puestos en los que comprar productos típicos de la región y sus habitantes se vestirán como sus antepasados.

Entre las actividades que se celebrarán destacan una demostración de los viejos oficios, animaciones musicales y folklórica, vendimias a la antigua usanza y cortejo viñador, una carrera viñadora y una granja pedagógica, entre otros. Y como imprescindible, el domingo por la tarde se celebrará el  prensado, recogida y exprimido de la uva tal y com ose hacía antiguamente de la mano de los viñadores disfrazados


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Renacer de las cenizas en Sumbawa

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Una música estridente y machaconamente repetitiva resuena en las calles de Maluk. Medio centenar de hombres bailan con un ritmo un tanto absurdo mientras balancean sobre sus hombros unos coloridos palanquines. En ellos van montados cinco niños, cada uno acompañado por un familiar de mayor edad. Pese a que parece claro que se trata de una celebración, el rostro de los pequeños es sorprendentemente serio. Su rictus tenso, obedece a que sólo tienen entre 4 y 7 años y, sobre todo, a que saben que el alegre paseo por todo el pueblo terminará de una forma más dolorosa. Están a punto de se circuncidados y pasar, al menos teóricamente, de la niñez a la etapa adulta. Es una ancestral tradición practicada por los musulmanes de la vecina isla de Lombok. En Sumbawa apenas hay ritos propios o tradiciones milenarias... La historia de esta isla terminó en abril de 1815 cuando el volcán Tambora, más que entrar en erupción, estalló en mil pedazos. Su cumbre de más de 4.000 metros de altura, se redujo hasta los 2.800 metros. La lava, las rocas y los seísmos acabaron con la vida de miles de personas. Cuando el gigante se calmó, la ceniza expulsada provocó un verdadero cambio climático con descensos de temperatura en todo el planeta. Tanto fue así que 1816 fue bautizado como “el año sin sol”. Sumbawa era para entonces una isla semidesierta y el Tambora había quedado inscrito para siempre en los libros de vulcanología por protagonizar una de las erupciones más catastróficas de todos los tiempos.

Hoy esta isla indonesia es un pequeño paraíso multicultural en el que habitan los descendientes de los escasos supervivientes de la catástrofe y una mayoría de tataranietos de los inmigrantes, provenientes de Lombok, Sulawesi, Bali y Java, que la repoblaron. Por eso es fácil comenzar el día asistiendo a la ceremonia de la circuncisión que celebran los 'sasaks' de Lombok, continuar recorriendo pueblos tradicionales con sabor javanés y terminarlo en un templo balinés repleto de fieles presentando sus ofrendas. 

Este tesoro al Este de Bali permanece oculto para la mayoría de viajeros, salvo para los aficionados al surf. Sumbawa aparece en un lugar destacado en todas las webs, revistas y foros de surfers. En la costa suroeste se encuentran algunas de las olas más famosas del planeta: Scar Reef, Supersuck, Yo Yo's, Hook o Supershit. Rompientes de derecha y de izquierda que, incluso los experimentados surfistas australianos, consideran inigualables. Para un viajero que prefiera la playa a la tabla, o que quiera combinar ambas, la mejor opción es detenerse en Jelenga. Dos pequeños hoteles dan a una de las playas más hermosas y vírgenes de la isla. Varios kilómetros de arena blanca flanqueada por exuberante vegetación, aguas cristalinas y un gran jardín de coral en el que unas gafas y un tubo permiten contemplar estrellas de mar e infinidad de peces de colores. A pocos metros de la playa se encuentra Scar Reef, una imponente ola en la que se celebran diversos torneos internacionales de surf. 

El mapa del surf (y de las impresionantes playas) de Sumbawa se prolonga por toda la costa sur. En el centro de la isla se encuentra otro mito para los surfistas: Pantai Lakey. Siete grandes rompientes permiten cabalgar las olas, prácticamente, cualquier día del año. 

Para evitar el empacho de agua, lo mejor es perderse por el interior de la isla y disfrutar de sus paisajes cegadoramente verdes. Los pequeños pueblos que atraviesan la agujereada carretera principal que atraviesa la isla, ofrecen hospitalidad a los escasos visitantes extranjeros que se detienen en ellos. Un tímido y a la vez emocionado "hello mister" sale de los labios de cada niño o adulto que aparece en el camino. Un camino que puede terminar donde acabó la historia de la antigua Sumbawa y surgió la actual: en el volcán Tambora. El destructivo gigante permanece dormido, permitiendo que los viajeros coronen su cima, admiren su cráter de cerca de 6 kilómetros de diámetro y puedan contemplar la belleza de una isla que, pese a todo, su furia devastadora no consiguió aniquilar hace ahora 200 años.

Aquí os dejamos el vídeo de la ceremonia de la circuncisión.