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jueves, 14 de febrero de 2013

Ruta por los manantiales del sur de Francia

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Aguas vaporosas y sulfurosas a una temperatura media de 35 ºC pueden ser la excusa perfecta para un viaje donde el relax y el bienestar serán los protagonistas. Al sur de Francia, en la región de Languedoc-Rosellón y muy cerca de la localidad de Font Romeo, se encuentran los baños de Saint Thomas-les-Bains, Llo y Dorres ofrecen manantiales en modernas instalaciones que aseguran la comodidad del visitante.

En medio del valle del Tet se encuentran los baños de Saint Thomas-les-Bains, un manantial de aguas sulfurosas que emergen de la tierra a unos 45ºC pero que se enfrían hasta los 36-38ºC en las piscinas y estanques. Se dice que son las más calientes del valle. Estos baños cuentan, además con un hamman y jacuzzis.

Otro de los baños de la zona es el de Dorres, también de aguas sulfurosas que emanan a unos 38-39ºC. Estos baños al aire libre datan de la época romana y ofrecen una espectacular vista sobre el macizo de Puigmal y la Sierra del Cadi. Se caracterizan porque sus piscinas son de granito, siendo la más grande un antiguo lavadero labrado en 1842.

Por último, los baños de Llo se encuentran en medio de las gargantas del Segre lo que les proporciona un emplazamiento único. Sus aguas termales, como en los casos anteriores, son sulfurosas y tienen una temperatura de entre 35-37ºC. Estos baños cuentan con tres piscinas al aire libre, cañones de agua e hidrochorros de masajes submarinos.


miércoles, 30 de enero de 2013

Un viaje en el tiempo y a través del mundo sin salir de Mallorca

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Desde la costa noroeste mallorquina, en septiembre de 2011 el galeón del siglo XVIII Earl of Pembroke surcaba aguas mediterráneas en una metafórica singladura por el Pacífico. Con su velamen desplegado, a bordo navegaba una tripulación de técnicos de cine, focos y cámaras. Refugiados en los camarotes, un notario enfermo y el médico que lo asiste veían alejarse, a través de los ojos de buey, el puerto de Sóller, una preciosa localidad extendida sobre el lecho de un valle bordado de naranjos y vetustos olivos, al regazo de la Sierra de Tramuntana, desde cuyo territorio se hinca en el cielo el Puig Major. Allí, en el punto más alto del archipiélago balear, destino de apasionados senderistas, los ojos de Tom Hanks miran hacia Ses Bolles, el icónico radar militar que la película convierte en una post-apocalíptica flor de pétalos metálicos.

Ladera abajo circula raudo el Torrent de Pareis en busca de su desembocadura, que la encuentra en la emblemática cala de Sa Calobra, tan acostumbrada a ser el escenario de conciertos de verano y ahora convertida en plató natural para que el actor Jim Sturges interprete ahora a un encopetado notario, mientras que mar adentro, entre tormentas de ficción, continúa bogando el Earl of Pembroke en su papel de cicerone de este monumento natural rodeado de acantilados. Más al norte de la isla mallorquina, el paisaje de bosque mediterráneo que habita en el cabo Formentor recrea horizontes polinesios y campos esclavistas del Estado de Virginia en el siglo XIX.

Ciudades y pueblos de escocia, compañeros de rodaje

Mientras que en Mallorca grababa un equipo de producción, simultáneamente otro hacía lo propio en Escocia. Por sus características urbanas, la ciudad de Glasgow reúne todos los requisitos para emular las calles empinadas de San Francisco, ciudad protagonista en la película. En el estilizado puente de Clackmannanshire, que atraviesa el estuario Firt of Forth en su desembocadura hacia el Mar del Norte, desde un helicóptero se rueda la acción de una persecución automovilística. La actriz Halle Berry se ve envuelta en un tiroteo en las calles Revere Avenue y Kirkwood, entre rancios modelos de coches americanos de los años 70. En la capital de Escocia, Edimburgo, la cámara se fija en la impresionante fachada de su City Chambers, un conjunto de edificios en cuyo patio se levanta una estatua de Alejandro Magno, muy cerca de la calle más turística, Royal Mile. En esta misma ciudad, la película se detiene también en territorios de Princes Street Gardens y su monumento gótico victoriano al escritor Walter Scott.


viernes, 11 de enero de 2013

Capadocia desde un globo

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El Valle de las Chimeneas de Hadas, el Valle de las Espadas, Goreme y su museo al aire libre o las moradas de los trogloditas son algunos de los encantos de la Capadocia que se puede disfrutar a pie y desde el cielo.

Son muchas las agencias que ofrecen esta experiencia con la que conocer una de las zonas más curiosas del planeta. Y es que Capadocia, en la zona central de la península de Anatolia se caracteriza por su paisaje cárstico y por sus extrañas formaciones rocosas en las que el ser humano ha construido refugios desde épocas ancestrales. Famosas son las cuevas y las ciudades subterráneas que llegan a tener hasta ocho niveles por debajo de la superficie.

Pero si nos quedamos en la superficie, una de la manera más rápida, sencilla y mejor –si no se sufre de vértigo- son los vuelos en globo aerostático. Estos vuelos comienzan con la recogida en el hotel entre las 5 y las 6 de la mañana para llegar hasta el punto de encuentro donde los organizadores ofrecen café, té y algo de comer. Estos vuelos suelen durar entre una y dos horas y tienen un coste de entre 160 euros los vuelos estándar y hasta 1.200 euros los vuelos privados.

Algunas de las agencias que ofrecen estos vuelos son Sky Way Ballons, Balon Turca, Anatolian Ballons y Sultan Balloons.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Una aventura de película por los platós naturales de Andorra

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El Principado de Andorra, ese suelo de personalidad montañosa encarnada por los Pirineos, es el territorio en el que la película Los secretos de los 24 escalones (2012) recrea una vieja leyenda que recae sobre la espalda histórica de templarios y cátaros.

Uno de los paisajes más escondidos andorranos, la aldea de Llorts, se convirtió en plató principal del rodaje. Cuando el frío de octubre de 2010 se colaba por esta puerta de entrada al valle de Angonella, una ruta que sale desde la iglesia románica de Sant Serni y conduce a parajes casi intocados a más de 1.200 metros de altura, en este pequeño y acogedor poblado de la parroquia de Ordino se dieron cita grupos de diablos que celebraban la Fiesta del Fuego y caballeros de capas blancas con cruz roja de la orden del temple llenaban la noche de Llorts.

Pero todo eso respondía a la ficción. La realidad es que en este territorio comienza el sendero de los Hombres de Hierro, camino jalonado por esculturas que homenajean a los arrieros que transportaban este mineral desde el siglo XVII hasta el XIX, obtenido de las entrañas de la minas, otra de las atracciones viajeras visitable durante el verano.

Andorra posee setenta lagos de alta montaña, con el aliciente de que en alguno de ellos se practica el submarinismo. Como en esta película las leyendas son el hilo conductor, el equipo de producción se desplaza hasta el lago Engolasters para enseñar su belleza nocturna en panorámica y sumergirse ficticiamente en sus aguas, espectadoras de fábulas que hablan de barahúndas de brujas desnudas encantadoras de hombres. Hoy es una estupenda alternativa para senderistas, ciclistas y pescadores que emprenden la marcha desde la cercana Andorra la Vella.

Las escenas de interior se ruedan en el pueblo con más actividad nocturna del Principado: Arinsal. Allí vive el historiador Carlos, estudioso de los cátaros y portador del documento que informa sobre el camino que conduce al misterioso cementerio de los 24 escalones. De momento, la villa es la plataforma de lanzamiento para quienes quieren subir hasta la estación de Vallnord o conocer el Parque Natural de Comapedrosa.